Plan de sucesión empresarial

El proceso de preparar a los sucesores, sea en una empresa de familia o en una empresa no familiar, es una de las claves estratégicas para la continuidad y consolidación de la empresa, así como para que la generación actual en ejercicio de la conducción, sea fundadora o subsiguiente, pueda relajarse y vivir la empresa desde una perspectiva diferente.

 


Diferenciamos entre la preparación de los hijos, en las empresas de familia, y la preparación de los sucesores en las empresas no familiares, si bien son muchos los puntos en común en ambos procesos. En el caso de las empresas familiares, es necesario atender a cuatro aspectos fundamentales:

» La integración al trabajo cotidiano (y en ese caso, hay que definir si empezarán de abajo, o desde un puesto de jerarquía).

» La preparación para dirigir la empresa.

» La preparación para ejercer el control familiar en la empresa (incluso en el caso en que la empresa se haya profesionalizado, o esté en vías de profesionalizarse).

» La preparación para las decisiones patrimoniales.

En las empresas no familiares, el proceso comienza con la selección de quienes serán los sucesores.

Un buen proceso de preparación de los sucesores debe ser percibido y reconocido por quienes se disponen a dejar el mando, y por el propio entorno de la empresa, dado que, en su transcurso, se produce un cambio de actitud en los participantes que permite avizorar el éxito del proceso de traspaso del poder.